lunes, 13 de marzo de 2023

El llorón de blog


EL LLORÓN a secas, con el añadido de infantilidad que viene con el personaje, tiene muy poco recorrido, porque en el momento en que nota que nadie le hace caso se llama a silencio. Si nadie me mira, se dice, ¿para qué seguir llorando? 

Especie muy distinta es el llorón de blog. El llorón de blog tiene a la vista un escenario y un público que nunca se acaban, por lo que puede estirar sus lágrimas hasta Tegucigalpa o más lejos, hasta convertirse en un llorón de fondo, con músculos de repuesto debajo de los párpados, dotados de capacidad suficiente para correr maratones de lamentos.

Me pasé los 33 primeros años de mi vida siendo un llorón a secas, con los descansos que se toman todos los llorones cuando nadie les da bola, pero desde que en 2008 fundé este blog y me convertí en un llorón de blog, no he dejado de llorar un solo día y hasta mantengo un hermoso criadero de lágrimas.

Puede ocurrirme que no tenga nada que contar; puede ocurrirme que no tenga ganas de escribir; pero teniendo el blog a la vista siempre se me ocurre algo que llorar.